16.8.09

Vuelvo a respirar paz

Cuando tú y yo escuchamos la música callada
de todos los silencios o de aquella poesía
escrita en el lejano atardecer de un día
la perfección nos mira o somos su mirada.

Es entonces posible aclarar la alborada
de un íntimo deseo porque todo sería
detener el instante que sensual nos daría
volver a lo que somos. Un solo ser amada.

Y entonces en silencio quietos pausadamente
seríamos los fantasmas de un jardín transparente.
Una amorosa alianza. Una alada delicia.

Y entonces finalmente descenderá la esencia
del amor a nosotros. Y toda la existencia
será como un poema o como una caricia.


FERNANDO SÁNCHEZ MAYÁNS (1924)

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