
— Archbishop Fulton J. Sheen
Cuan pequeñas son mis grandezas y cuan valiosa es mi pequeñez

El angel del Senor dijo a Felipe: -Ponte en camino hacia el sur por la ruta que baja de jerusalen a Gaza a traves del desierto (Hch 8, 26).
Atrevete a marchar al desierto. Habra trechos de camino en que sientas sed, momentos de sequedad espiritual, aridez emotiva y palabras vacias. Entonces hay que aguantar firme, aunque parezca que no tienes nada. Te asombraras al descubrir en tu vida que, al igual que en muchos relatos biblicos, el desierto es precisamente el lugar donde tendras un encuentro con Dios.

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Estoy emocionada, sé que él siembra en mi bellas ilusiones; pero sufro de una especie de atrofia espiritual en la que, tengo miedo. Yo no sé que hice o deje de hacer en mi pasado pero llego un momento en que dejo de ser divertido jugar a vencer obstáculos; pues éstos, se convirtieron en gigantescas montañas frente mí.
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“… Te basta mi gracia, ya que la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad.Gustosamente, pues, seguiré enorgulleciéndome de mis debilidades,
para que habite en mí la fuerza de Cristo.
Y me complazco en soportar por Cristo debilidades, injurias, necesidades, persecuciones y angustias,
porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte.”
2 Cor 12, 9-10.
