14.4.09

Pintando almas

Si la tela pintada por un artista pudiese pensar y hablar, ciertamente no se quejaría de ser tocada y retocada incesantemente por un pincel y tampoco envidiaría la suerte de este instrumento pues sabría que la belleza de que está revestida no se la debe al pincel sino al artista que lo mueve. Por su parte, el pincel no podría gloriarse de la obra maestra hecho por él, pues sabe que los artistas no se inquietan, se ríen de las dificultades y a veces se dan el gusto de elegir instrumentos endebles y defectuosos.

Yo soy el pincelito que Jesús eligió para pintar su imagen en las almas que me han confiado. Un artista no usa solo un pincel: necesita al menos dos. El primero es el más útil, con él da los tonos generales, cubre completamente la tela en muy poco tiempo. El otro, el más pequeño, le sirve para los detalles.
Sta Teresa del Niño Jesús

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