He perdido la cuenta de las lagrimas que han caído, y aún ninguna de ellas ha humedecido lo suficiente para convencerme de indagar y volver consciente lo reprimido. Cobardía supongo.
Tu bien sabes que nuestro primer beso fue tan cortoque dura todavía,
que te he perdido y encontrado más de 17 veces en esta vida
que no hay punto final en mi cuaderno,
que me extravié en tu espalda,
que juntos somos dos hechiceros ardiendo,
muertos de frío en cada hoguera.
Mis oídos no han tenido la dicha de escuchar tu historia pero, cuentan que un día el sueño hecho realidad perdió lo interesante, pues lo interesante era vivir tras lo inalcanzable.
Hoy tal vez lo entiendo. En este punto de mi vida, ya estoy en un punto tan alto de la colina que, deje de alcanzar a ver a los demás, no debí alejarme tanto. Creí caminar junto a ti, pero tu silencio y frialdad me hacen sentir más sola que nunca.
Amamos con los codos y con los sueños, incomprensibles, inexplicables. Mientras dure.
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