28.12.09
30.8.09
16.8.09
Vuelvo a respirar paz
Cuando tú y yo escuchamos la música calladade todos los silencios o de aquella poesía
escrita en el lejano atardecer de un día
la perfección nos mira o somos su mirada.
Es entonces posible aclarar la alborada
de un íntimo deseo porque todo sería
detener el instante que sensual nos daría
volver a lo que somos. Un solo ser amada.
Y entonces en silencio quietos pausadamente
seríamos los fantasmas de un jardín transparente.
Una amorosa alianza. Una alada delicia.
Y entonces finalmente descenderá la esencia
del amor a nosotros. Y toda la existencia
será como un poema o como una caricia.
FERNANDO SÁNCHEZ MAYÁNS (1924)
10.8.09

Te lo dedico con mucho amor. Si tu quieres.
Siento nauseas, no puedo imaginar que no estas, que te has ido. Me diste las estrellas, lo fuiste todo y al irse mi todo queda un vacio tan grande... te di mi ser, cada sonrisa nacia de la felicidad que tenia por tu amor. Me pediste todo lo que yo guardaba en mi loco corazón y sin pensarlo todo te lo di.
Compartimos nuestra vida, los dias, los espacios. Aprendi a caminar a tu lado y hoy no sé para qué caminar. No tengo idea de cuántas heridas nos curamos, cuántas dudas resolvimos, cuántos misterios compartimos y cuánto dolor bebimos.
Nada me pasaba junto a ti, mis dificultades no eran nada cuando tu espalada detenia la mia. Es que tu amor me hacia feliz, tu amor me motivaba, no me di cuenta pero tu amor se volvio mi todo. Perdón.
Ésa noche... ése beso... haz revuelto tanto mi vida... si me besaras otra vez... No, no te pido nada más de to que tu me quieras dar. Es que Dios me hablaba cara a cara a través de ti. No creia que la voluntad de Dios y nuestra libertad fueran tan distantes, no crei que Dios permitiera otro encuentro. Tu hoy cierras un ciclo que habia quedado inconcluso en tu vida. Yo estaba bien... pero tu quisiste renacer todo y todo volvio a nacer pero junto con ello nacieron más sueños, más ilusiones, y mucho más amor, más amor del que jamás imagine. El cielo conocí y en el cielo quiero vivir...
Alimentaste tanto todo esto y luego das un solo tiro y acaba? Tus comentarios, tus miradas, tu ser… lo sabia pero cómo podía entenderlo? Cómo lo puedo entender?
Te di mis mañanas, te di mis palabras, te di mi voz. Te pedía tus miradas, tus sonrisas, te pedía lo que escondías dentro de tu corazón y aunque te dijeron que lo compartieras, me mantuviste a ciegas…
Lo que más duele es entenderte. Tus sueños se volvían mis sueños, ¿por qué no compartiste tu sueño más importante? ¿Por qué esperaste al último momento? Tampoco entiendo… ¿por qué quisiste seguir y seguir si sabias desde tanto tiempo atrás?
Es que el dolor me está consumiendo.
5.8.09
Sab 4, 14-15
4.8.09
2da parte. Aronda

El ambiente y su ser fueron colmados de Paz. Más que el alba, brillaba su ser. La luz habitaba en ella; ya no tenía esencia humana, ahora era el Espíritu Santo reinando en la pequeña.
Respiró profundo y disfrutó como nunca en su vida ese momento tan especial, en el que se sabía redimida por Cristo, defendida por Él. Aronda sabía que su nave casi había colapsado y ni hablar de su fe. Al quedar inconsciente, no supo más de sí; fue hasta que volvió en sí que se dio cuenta que Jesús había despertado, su voz hizo temblar el mar y el cielo rugió, todo se calmó y ahora su nave flotaba en armonía con suaves olas. El alma de Aronda vió como los ángeles alabaron a Dios y admiraron Su gloria y poder sobre todo cuanto existe, especialmente en el alma de aquellos que entregan su vida.
3.8.09
1era parte. Aronda
Los días seguían pasando lento y ella seguía recorriendo su departamento de esquina a esquina tratando de descifrar la situación. Realmente había poco que hacer más que orar, pensar y esperar… grandes artes que ella no dominaba.
El silencio era imperioso, el reloj había dejado de sonar, el espacio parecía más grande y hasta los latidos del corazón eran tan suaves que no se sentían. El tiempo había dejado de existir, ella era esencia y toda su historia se encontraba en el mismo lugar, mismo momento. Pasado, presente y futuro se habían mezclado con sueños rotos, victorias, fuerza y debilidad, cambios y un poco de fe, de esperanza y caridad. Era su esencia, flotaba en el aire, la rodeaba, pero… no la contenía.
Por varias horas se sentó en el centro del lugar, cerró sus ojos y elevo su espíritu. Esperaba una señal, una voz, un milagro. No había nada, no había respuesta. Encontraba un poco de paz, solo la suficiente para seguir respirando unos minutos. Ella sabía que ese era su infierno. Ese cuarto de paredes blancas, con silencio profundo, en brazos de Dios pero, sin poder entregarse a sí misma, abandonada más bien a sus propias ideas, sus traumas, sus miedos.
En brazos de Dios.

